Se acerca la Navidad, una fecha muy esperada para la mayoría de los niños, y también para algunos mayores, entre los que me incluyo. Sí, me encanta la Navidad, las luces por la calle, los escaparates, los mercados navideños, Papa Noel por todas partes repartiendo caramelos,etc... y como no podía ser de otra manera hacer galletas con temática navideña. Y ahí, precisamente en Navidad, es cuando empecé a dedicarme a esto. Os cuento la historia....
Hace ya varios años, en el Canal Cocina, emitían un programa sudamericano, creo que argentino para ser más exactos, sobre las "tortas" decoradas. Me fascinó desde el primer momento, pero en aquella época, creo que hace más de 8 años, era imposible encontrar el material del que hablaban aquellas mujeres. Luego, por cuestiones de trabajo, dejé de verlo, y aunque nunca olvidé del todo que existía la repostería creativa, si que pasó a un segundo plano.
Luego llegó Bruno, mi hijo mayor, que ahora tiene 7 años, y con él llegó un trabajo nuevo que me ocupaba la mayor parte del día. Así estuvimos hasta septiembre de 2009, cinco años más tarde, fecha en la que nació mi hija pequeña, Olalla. Y con ella llegó el hecho de tener que dividir nuestro tiempo, y no siempre al 50 por ciento, entre los dos.
Unos días antes de Navidad se me ocurrió la idea de hacer algo con Bruno, pero algo que hiciéramos los dos solos, así mi atención sería sólo para él. Y ahí es donde pensé en las galletas decoradas, algo muy visto en las películas americanas. Y me puse manos a la obra, aproveché que tenía unos cortadores por casa, busqué por Internet una receta de galletas y la receta de la glasa, y a por las galletas!!!
Pobre Bruno, jajaja, cuando lo pienso.... Se suponía que era algo entretenido para hacer entre los dos, pero la realidad fue muy diferente. Me gustaba tanto decorar las galletas que no quería que salieran mal, y casi no le dejé hacer nada!!!
Esa fue la primera vez que hice galletas, y ahí me dí cuenta de que el material del que yo disponía no servía para nada. Los cortadores eran pequeños, los colorantes inadecuados, no tenía boquillas (me hice cucuruchos para decorar las galletas con glasa), sólo tenía una bandeja de horno, no tenía rejillas, en fin, que no tenía de nada. Estuve otro año sin hacer galletas, y en ese tiempo, reuní todo lo necesario.
Y en ese momento, es decir, la Navidad de 2010, sí que hice unas galletas dignas. A partir de ahí descubrí los cupcakes, recordé las tartas decoradas, conocí el fondant, encontré los materiales necesarios y me lancé de lleno, siempre apoyada por mis familiares y amigos, y también por mis compañeros de trabajo.
Y ahora que se acerca la Navidad, y haciendo balance de este último año, la verdad es que no me puedo quejar. He aprendido muchísimo gracias a los encargos que me hacen, sin ellos no hubiera podido seguir adelante. Porque después de los primeros dos meses en mi casa ya estaban un poco hartos de galletas y pasteles... jajaja De lo que no se cansan nunca es de los cupcakes. Por eso, desde aquí, me gustaría agradecer a todos mis "clientes" su confianza en mí, algunos en momentos muy especiales de su vida.
Por cierto, mis hijos también decoran galletas, a su manera claro. Lo que hago es hornearles unas galletas, prepararles glasa ... y que se diviertan!!!
Espero que os gusten